Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) puso ayer cifras a la queja generalizada de los internautas españoles:
las conexiones rápidas a la Red son bastante menos veloces que en otros países
y, sobre todo, mucho más caras. El precio mensual de una conexión de banda
ancha es, en promedio, el quinto más alto entre los 30 países ricos de la
OCDE. Y eso que la velocidad ofertada en España apenas se queda a
mitad de tabla.
06-11-2007 -
A. BOLAÑOS / El Pais .- Para analizar el coste y la calidad de las
conexiones de banda ancha (más de 256 kilobits por segundo en la transmisión
de datos), la OCDE rastreó las ofertas hechas el mes pasado por los
principales proveedores en cada país. Y los gobiernos suministraron las estadísticas
(hasta junio) sobre la extensión de la banda ancha. El mapa conjunto muestra
que España se consolida entre los países con más conexiones de banda ancha,
pero también que ni el servicio, ni sobre todo, su precio, se corresponden
con la dimensión del mercado.
Con casi 7,5 millones de líneas suscritas en junio, España es el noveno país
de la OCDE en conexiones rápidas a Internet. Aunque si se tiene en cuenta el
peso de la población, el promedio español (17 líneas por cada 100
habitantes frente a las 34 de Dinamarca) se queda bastante más atrás, en la
posición 19.
EE UU concentra casi un tercio de las conexiones registradas por la OCDE, pero
el paraíso de la banda ancha está en Japón. La velocidad promedio en las 22
ofertas estudiadas (el organismo advierte que la velocidad real suele ser
inferior) es de 93,7 megabits por segundo en la descarga de datos. La
generalización de la fibra óptica y su acceso directo a hogares y edificios
explican la supremacía japonesa. Pero es que, además, el precio de la cuota
mensual está entre los más bajos.
Para facilitar la comparación internacional, la OCDE traduce las ofertas a dólares
en paridad de compra y corrige así las diferencias de poder adquisitivo. Y
las 23 propuestas españolas analizadas no salen bien paradas. La velocidad
anunciada (6,9 megas) es casi 14 veces inferior al promedio japonés. Y la
cuota mensual media (67,74 dólares) está entre las más caras de la OCDE. Un
precio que casi dobla el que se pone en Japón a la banda ancha de altas
prestaciones.
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